martes, 13 de septiembre de 2011

El roperito de la maja

Ayer vestí a la maja desnuda
primero la bañé con polvo de encaje
la unté con crema de noche
y la pinté con licores de espasmo.
Luego,
delicadamente
como acariciando a una libélula
le puse su bombacha de mimbre
su corpiño de almendras
su vestido blanco como la virgen
su faja exquisitamente perfumada
su chaleco de luces de mil colores.
Acaricié cada textura de la maja
sintiendo su placer absoluto en cada pliegue
la miré a los ojos pintados
y entendí la sonrisa perfecta
que dibujaba el goce en su mirada
una sonrisa de luna
de gato con botas de lana.
Una sonrisa de hiena burlona
tirada en la arena.
Ayer desvestí a la maja vestida
le saqué uno por uno
sus atuendos infernales
sin recaudos
como quien apura el último trago de alcohol barato
como quien no aguanta
la respiración debajo del río.
Desvestí a la maja vestida
convirtiéndola en mi desnuda.
Sus ojos con sonrisa de Cheshire
volvieron a mirarme acaramelados
y su sonrisa fue aún
más perfecta,
de loba en celo
en celo urgente.

1 comentario:

  1. "de loba en celo, en celo urgente" ... perfecto.. llega y llega mas al corazón del lector.. del buen lector... Felicitaciones..

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